Vigente campeón y número tres del mundo, Zverev, con 24 títulos en su palmarés, tuvo que navegar entre turbulencias para superar al serbio, 58 del ranking mundial, por 6-3, 3-6 y 7-6 (7/2).
El duelo, de 2 horas y 18 minutos, fue un vaivén emocional: Zverev golpeó primero con autoridad, pero Kecmanović respondió con rebeldía para igualar el pulso y forzar un desenlace en el filo del alambre. En el desempate, el alemán impuso jerarquía y temple para evitar la sorpresa.
Apoyado por su público, el teutón firmó 12 saques directos, alcanzó un 66 por ciento de efectividad con el primer servicio y aprovechó tres de ocho bolas de rotura en un choque donde el margen fue tan estrecho como el frío ambiente bávaro.
En la siguiente ronda, Zverev se medirá al canadiense Gabriel Diallo, en su camino por revalidar un título que ya es territorio familiar en la ciudad de Múnich, donde cada victoria pesa como una declaración de intenciones.
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