Durante una intervención ante el grupo parlamentario del Partido de Justicia y Desarrollo en Ankara, el mandatario subrayó que el actual orden internacional atraviesa profundas fisuras en los ámbitos económico, político y de seguridad, sin que aún exista claridad sobre el sistema que lo sustituirá.
Erdogan señaló que, en medio de esta incertidumbre, las aspiraciones globales de paz, estabilidad y seguridad continúan viéndose afectadas por conflictos que, según expresó, responden a intereses vinculados al caos y la confrontación.
En ese contexto, calificó la guerra contra Irán, iniciada el 28 de febrero, como un factor de desestabilización regional que llevó a Oriente Medio al borde de una crisis mayor.
El jefe de Estado turco recordó que, tras varias semanas de enfrentamientos, se logró establecer un alto el fuego temporal de 15 días gracias a la mediación de Pakistán, lo que permitió una relativa distensión en la región.
No obstante, advirtió que las hostilidades persistentes, en particular los ataques israelíes en el Líbano, han afectado negativamente las perspectivas de consolidar la tregua.
Erdogan indicó que las recientes negociaciones celebradas en Pakistán no alcanzaron los resultados esperados, aunque precisó que el diálogo no se ha interrumpido, pese a las dificultades existentes, especialmente en torno al expediente nuclear.
Asimismo, alertó sobre el aumento de tensiones en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético mundial, lo que añade presión al escenario regional.
El mandatario insistió en que las negociaciones no deben desarrollarse bajo amenazas de uso de la fuerza y enfatizó la necesidad de preservar el diálogo como vía fundamental para la resolución del conflicto.
Finalmente, subrayó la importancia de aprovechar la oportunidad que representa la actual tregua y llamó a evitar acciones que puedan socavar el proceso negociador, en alusión a posturas contrarias al alto el fuego.
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