«Corresponde que ahora antes del fin de mes revisemos cuál fue el comportamiento en cuanto a disponibilidad y precio», señaló.
Lo dijo en conferencia de prensa, en referencia a la monitorización que realiza el Ejecutivo junto a la petrolera estatal Ancap y la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea).
“Estamos haciendo un esfuerzo importante como país de realmente no trasladar a la población en el precio lo que fue lo que subió Argentina, lo que subió Brasil, lo que subió la región”, afirmó.
Dijo que el costo fiscal de tal propósito se ubicó en torno a los 25 millones de dólares.
La ministra advirtió que el diferencial de precios con países vecinos generó efectos no deseados, como el aumento del consumo por parte de actores extranjeros.
«Tuvimos que monitorear qué transporte viniera de Brasil o de Argentina, porque el gasoil en Uruguay estaba mucho más barato», explicó.
«Tenemos que equilibrar entre cuidar el bolsillo de la gente y no quedar en una situación de vulnerabilidad frente a los países vecinos», apuntó.
A partir del 1 de abril los precios de los combustibles en Uruguay aumentaron un siete por ciento.
El gobierno dijo que asumió una parte de los sobrecostos por su importación, disparados por el conflicto provocado tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán.
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