No es casualidad que la compañía Patrimonio Cultural de la Nación haya escogido esta pieza para homenajear al maestro y bailarín puertorriqueño José Parés (1926-2006) en el centenario de su natalicio.
Fue aquí donde interpretó con virtuosismo el rol de Mamá Simone una figura con significativas contribuciones al formato cubano, desde el movimiento vivo en escena y como coreógrafo de algunas obras del repertorio del BNC.
Bajo la dirección general de Viengsay Valdés, La fille mal gardée subió a escena en los protagónicos de Alianed Moreno, Yankiel Vázquez y Bertho Rivero (Mamá Simone) para recordarnos que la tradición no muere con la partida de una estrella: habita y se renueva con cada generación que hace suya esta disciplina.
Aria suspendida, interpretada por Anette Delgado y Ányelo Montero; y La muerte del cisne, representada por Carlos López, son estrenos del coreógrafo italiano Mauro de Candia que conforman la temporada de presentaciones y regresan al encuentro con el espectador este sábado y domingo.
También con muy buena acogida del público, el conjunto presentó Sinfonía para nueve hombres, del estadounidense James Kelly y Muñecos, del coreógrafo cubano Alberto Méndez.
En esta última sedujo la actuación de Carolina Fonseca y Roque Salvador, unido a la magistral ejecución de Nadila Estrada y Alejandro Alderete en el pas de deux de El corsario.
Todos bailarines talentosos que impregnan a la compañía el talento y la vitalidad necesarios para continuar disfrutando en Cuba y otras regiones del mundo una expresión insigne de nuestra cultura.
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