Según exaltó la plataforma de cooperación institucional, la acción realizada el pasado 14 de abril constituye un hito que merece ser destacado no solo por su alcance inmediato, sino por su profundo significado político y moral.
“Esta acción, respaldada por el Gobierno de Colombia, organizaciones sociales y sectores sindicales, trasciende la lógica asistencial para inscribirse en una concepción más amplia de la solidaridad como principio estructurante de las relaciones internacionales”, señaló la comunicación.
Abundó asimismo que la situación del pueblo cubano no puede analizarse al margen del prolongado contexto de restricciones económicas que inciden de manera directa en sus condiciones de vida.
“Durante décadas, medidas de carácter coercitivo han limitado el acceso a recursos esenciales, afectando ámbitos tan sensibles como la salud, la alimentación y el desarrollo productivo”, denunció en referencia al bloqueo impuesto durante más de 60 años por Estados Unidos.
Frente a esta realidad, argumentó, la respuesta de Colombia no solo es oportuna, sino profundamente significativa pues se erige como una toma de posición en favor del respeto a la dignidad de los pueblos y del rechazo a toda forma de afectación desproporcionada sobre las poblaciones civiles.
Desde la perspectiva de la cooperación Sur–Sur, este gesto adquiere una dimensión aún más relevante al tomar en cuenta que América Latina y África comparten trayectorias históricas marcadas por procesos de colonización, resistencia y búsqueda de modelos propios, remarcó.
“En ese sentido, la acción solidaria emprendida por Colombia reafirma la vigencia de una agenda internacional alternativa, basada en la complementariedad, la empatía y la construcción de alianzas entre pueblos que se reconocen en sus luchas comunes”, enfatizó el texto.
La organización también resaltó la reciprocidad histórica que subyace en la iniciativa.
“Cuba ha desempeñado un papel significativo en los procesos de construcción de paz en Colombia, aportando su territorio y su voluntad política para facilitar escenarios de diálogo. Hoy, Colombia responde a ese legado con un acto concreto de solidaridad”, destacó.
La Coalición Parlamentaria Américas–África por la Democracia consideró que este tipo de acciones representan un camino posible hacia la configuración de un orden internacional más justo, en el que prevalezcan los principios de humanidad, equidad y respeto por la soberanía de los pueblos.
“El acto realizado el 14 de abril de 2026 no es, en suma, un hecho aislado. Es la expresión de una voluntad política que reconoce que la solidaridad no constituye un acto de caridad, sino una exigencia ética y una forma de justicia entre los pueblos”, abundó.
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