El documento de entrega fue firmado este viernes por Sheng Mingzhong, gerente del proyecto de Sinohydro Corporation, y Pedro Luis Rodríguez, en nombre de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y del Estado ecuatoriano.
Anteriormente, el ministerio Energía y Ambiente indicó que la suscripción del documento se realizaría este jueves, pero finalmente ocurrió este 17 de abril.
La central, inaugurada en 2016 y clave para el sistema energético ecuatoriano, no había sido recibida formalmente por el Estado debido a la detección de más de siete mil 600 fisuras en componentes clave que canalizan el agua hacia las turbinas.
El nuevo acuerdo establece que la constructora Sinohydro pagará a Celec unos 200 millones de dólares en cuatro cuotas y que su matriz, Power China, asumirá la reparación y reemplazo de equipos defectuosos.
Tras la firma del acta, el Ejecutivo adjudicó a la empresa china la operación y mantenimiento de la planta por un periodo de 25 años, mediante un contrato valorado en unos 46 millones de dólares anuales.
«Es importante resaltar que este hito no implica cesión de la hidroeléctrica ni pérdida de control del Estado. Ecuador mantiene la rectoría, supervisión y defensa de sus intereses sobre Coca Codo Sinclair», aseguró Celec.
La hidroeléctrica, ubicada entre las provincias amazónicas de Napo y Sucumbío y con una capacidad instalada de mil 500 megavatios, aporta hasta el 30 por ciento de la energía que consume el país.
El nuevo esquema busca trasladar a la compañía la responsabilidad técnica total sobre la operación, así como la gestión de los defectos detectados, aunque excluye eventos de fuerza mayor como la erosión regresiva de un río cercano, fenómeno que representa uno de los principales riesgos para el funcionamiento de la planta.
No obstante, el Gobierno inauguró esta semana un dique destinado a contener ese proceso erosivo, ubicado a varios kilómetros de la captación y construido con una inversión de 19 millones de dólares.
La obra busca reducir la velocidad del caudal y mitigar el desgaste progresivo del lecho del río Coca, que desde 2020 ha afectado infraestructuras de la zona.
Según datos oficiales, la erosión se encuentra actualmente a pocos kilómetros de la captación, lo que genera preocupación por el riesgo de afectar de forma irreversible la principal fuente de generación eléctrica del país.
La construcción de esa obra estuvo marcada por denuncias de corrupción y el expresidente Lenín Moreno (2017 – 2021) fue llamado a juicio en diciembre pasado por supuestamente haber recibido él y su familia más de un millón de dólares en sobornos por parte de Sinohydro.
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