En la ceremonia, que contó con la participación de autoridades locales y diputados del Grupo Parlamentario de Amistad Nicaragua-Cuba, la embajadora Iliana Fonseca destacó el origen de la relación entre ambos pueblos.
“Nació de la lucha compartida, del sacrificio de nuestros pueblos y de una identidad común forjada en la resistencia frente a las injusticias”, afirmó.
Al evocar los orígenes históricos de esos lazos, recordó los intercambios entre José Martí y Rubén Darío en Nueva York, donde —subrayó— se sembró una visión de dignidad y destino común para Nuestra América, que con el tiempo se consolidó en la cooperación y la solidaridad entre ambas naciones.
Fonseca resaltó además la estrecha relación entre los líderes históricos Fidel Castro y Daniel Ortega, a quienes calificó de firmes y visionarios por fortalecer no solo los vínculos políticos, sino también la conexión entre los pueblos de Cuba y Nicaragua.
Durante el acto, se rindió homenaje al primer teniente Carlos Ulloa, hijo ilustre de Masaya, al cumplirse 65 años de su caída en combate frente a la invasión yanqui en Playa Girón.
La embajadora señaló que su ejemplo constituye un símbolo de internacionalismo, valentía y entrega.
Al referirse a la victoria de Girón frente a la invasión mercenaria, la representante diplomática afirmó que ese hecho histórico demuestra la capacidad de ambos pueblos para enfrentar amenazas externas y defender sus procesos revolucionarios.
Asimismo, advirtió sobre los peligros del imperialismo estadounidense, al que calificó de “prepotente, rabioso y delirante”, y llamó a fortalecer la unidad y la resistencia conjunta frente a los intentos de división y dominación.
En ese sentido, citó el pensamiento de José Martí para subrayar la necesidad de mantenerse unidos: “los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas (…) y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.
La diplomática reiteró que Cuba y Nicaragua deben continuar caminando juntas, defendiendo sus conquistas y reafirmando que la solidaridad entre sus pueblos es más fuerte que cualquier adversidad.
El acto concluyó con una ofrenda floral en honor a los caídos, en la que —según destacó Fonseca— se entrelazan la memoria histórica y el compromiso de ambas naciones de permanecer del lado de la justicia y la dignidad.
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