«Sin duda, el acuerdo de las actuales autoridades neerlandesas con el régimen de Kiev sobre la producción de drones militares es un paso más de Países Bajos hacia la escalada bélica», afirmó este viernes la nota de la cartera diplomática entregada a la prensa.
El jueves, el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, y el presidente ucraniano, Vladimir Zelenski firmaron un acuerdo sobre la producción conjunta de drones. Además, las autoridades neerlandesas anunciaron la asignación de 248 millones de euros para la producción de vehículos aéreos no tripulados para Kiev.
La reciente decisión de Países Bajos no es nada original ni sorprendente, ya que cada nuevo gobierno aplica una política cada vez más militarista, aumentando diariamente el tono de sus declaraciones y acciones rusófobas, agregó.
«La aspiración de involucrar a su propio país y a su pueblo en un conflicto directo con Rusia es una decisión absolutamente irracional, con consecuencias que van mucho más allá», advirtió la fuente.
Moscú sabe quién y de qué manera ayuda a Ucrania a cometer ataques terroristas con drones contra los civiles; en particular, conoce la empresa Destinus de Países Bajos, añadió la comunicación.
El miércoles, la ministra de Defensa y viceprimera ministra de Países Bajos, Dilan Yeşilgöz-Zegerius, reveló que el reino contribuye a la producción de drones ucranianos de reconocimiento y ataque.
A su vez, el Ministerio de Defensa ruso publicó un documento con las direcciones de plantas ucranianas y conjuntas que producen drones y sus componentes para Kiev. Entre ellas figuran dos filiales de la empresa Destinus en la ciudad de Hengelo.
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