Lula da Silva protagonizó el pasado viernes la primera cumbre bilateral Brasil-España, junto al jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y luego el sábado en la IV Cumbre de Defensa de la Democracia.
Lideró junto a Sánchez, los mandatarios de México, Claudia Sheinbaum, de Colombia, Gustavo Petro, y de Uruguay, Yamandú Orsi, una iniciativa que busca consolidar un frente de izquierda ante las arremetidas de la ultraderecha en el mundo.
Lula da Silva detalló en su cuenta de X que la estancia en la Sagrada Familia, famosa obra de Gaudí, ha sido «un momento de paz, plegaria y reflexión en un lugar que inspira unión y esperanza».
Destacó que se marcha de Barcelona «convencido de la importancia de estar juntos, con respeto y solidaridad», después de difundir imágenes de su visita al templo.
También en la jornada dominical, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, estuvo en el Barcelona Supercomputing Center (BSC), e intercambió con autoridades de la capital catalana y la ministra Diana Morant.
Después de tomar parte en las reuniones del foro progresista de izquierdas ayer en esta ciudad, Sheinbaum hizo el recorrido acompañada por Morant, quien es titular de Ciencia, Innovación y Universidades, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.
También estuvieron con la mandataria, entre otros, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat; el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco; el jefe de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel y el embajador en España, Quirino Ordaz.
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