Mediante una reunión online entre los directivos de la FIA, los jefes de equipo y principales ejecutivos de los fabricantes de unidades de potencia, trascendió que las modificaciones entrarán en vigor a partir de la semana del Gran Premio de Miami.
Las propuestas finales presentadas durante el encuentro fueron resultado de una serie de consultas realizadas entre la FIA, los representantes técnicos y los pilotos de las diferentes escuderías de la F1.
Entre los cambios más llamativos resultan los ajustes en los parámetros de gestión de energía, incluyendo una reducción de la recarga máxima permitida, con el objetivo de disminuir la recolección excesiva de energía y fomentar una conducción más constante a máxima velocidad.
También sobresale el desarrollo de un nuevo sistema de detección de arranque con baja potencia, capaz de identificar coches con una aceleración baja poco después de soltar el embrague.
Con la implementación de las nuevas regulaciones, la F1 persigue generar mayor espectáculo para los amantes de los deportes de motor y continuar el paso ascendente en el desarrollo tecnológico en los vehículos.
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