Por Jorge Petinaud Martínez
Corresponsal jefe en Bolivia
De acuerdo con los datos aportados por el Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con más del 90 por ciento de los votos emitidos contabilizados, existe una tendencia que se muestra irreversible y presenta cinco nuevas autoridades ejecutivas departamentales.
Nuevo gobernador de Oruro es Édgar Sánchez (52 por ciento), de Chuquisaca, Luis Édson Ayllón (53 punto de 100); María René Soruco (70 unidades porcentuales), de Tarija; de Santa Cruz, Juan Pablo Velazco (57 por ciento); y de Beni, Jesús Égüez (53 puntos porcentuales), este último único ganador respaldado por la alianza gubernamental Patria.
La segunda vuelta en los cinco departamentos transcurrió este domingo paralelamente a una marcha encabezada en La Paz por el excandidato a gobernador René Yahuasi, en protesta por su inhabilitación y el reconocimiento como máxima autoridad ejecutiva departamental del aliado del Gobierno en la alianza Patria Sol, Luis Revilla, pese a que en primera vuelta resultó ganador con solo 20,02 por ciento de las papeletas.
Según la normativa vigente, para ser elegido gobernador se requiere más del 50 por ciento de los votos o 40 puntos porcentuales con 10 de ventaja sobre el segundo lugar, por tal motivo, se critica de Revilla que legalmente ocupará el cargo, pero con carencia de legitimidad.
La Administración de Paz respaldó a ocho candidatos en los comicios del 22 de marzo, y en esa primera vuelta solo Revilla obtuvo la victoria en las circunstancias polémicas ya mencionadas.
Como resultado de esa primera ronda, tres pretendientes al cargo de titulares de gubernaturas quedaron eliminados y cuatro avanzaron al balotaje, de los que solo Egüez alcanzó la victoria, al igual que Revilla en La Paz, quien debía competir contra Yahuasi, segundo en la primera vuelta con 9,18 por ciento en representación de Nueva Generación Patriótica.
Sin embargo, esa fuerza política se retiró del balotaje y la Sala Plena del TSE proclamó a Revilla como gobernador electo, sobre la base de la ley vigente.
Ante esta decisión, la semana pasada la Justicia atendió recursos legales presentados por Yahuasi que buscaron, infructuosamente revertir la decisión del TSE.
En cuanto a las alcaldías, de las nueve capitales de departamento y El Alto, el oficialismo solo obtuvo la victoria en Trinidad, departamento de Beni, con Mauricio Barba Iriarte, según confirmó el TSE.
Durante la primera vuelta, la derrota oficialista más estrepitosa fue la del gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho, quien quedó tercero en los comicios del 22 de marzo, por detrás de Otto Ritter y Velazco.
Sobre los resultados del balotaje realizado en los cinco departamentos este domingo, el analista político cruceño afín a la derecha Jorge Santiesteban opinó que prevaleció el voto de castigo contra el Gobierno, pues solo uno de sus candidatos (en Beni) se alzó con la victoria.
Consideró Santiesteban que escándalos como el de las 32 maletas introducidas en Bolivia presuntamente con 100 millones de dólares vinculados al narcotráfico cuyo destino aún se desconoce y el del denominado “combustible basura” importado y comercializado que dañó miles de motores sin una explicación transparente hasta el momento, pasaron factura al Ejecutivo de Paz.
Ese último deberá rectificar su política a cinco meses después de su llegada a la Casa Grande del Pueblo (sede gubernamental).
Por su parte, el presidente del TSE, Gustavo Ávila, expresó que con esta segunda vuelta Bolivia cerró “(…) uno de los ciclos electorales más intensos y complejos de su historia. Desde 2024 nuestro país ha llevado adelante elecciones judiciales, elecciones nacionales en dos vueltas y elecciones subnacionales también en dos vueltas”.
Opinó, asimismo, que, en todos estos procesos, el país respondió a la altura de todos los comicios de los últimos años.
Resaltó que el TSE condujo este ciclo electoral con transparencia, responsabilidad y firmeza y con “un padrón confiable, una cadena de custodia segura y sistemas de información oportunos como el Sirepre”, que brindó certeza a la ciudadanía.
Ávila reconoció que el TSE tuvo algunos errores; sin embargo, reiteró que no debe quedar duda de que esta institución del Estado y sus similares departamentales siempre actuaron en estricto apego a la ley y con absoluta independencia.
“La lealtad de este órgano es únicamente con el pueblo boliviano y la democracia”, enfatizó, en lo que pareció una respuesta a las críticas de quienes lo acusan de actuar en función de los intereses políticos del Gobierno del presidente Paz.
En su criterio, las denuncias sin pruebas que pretenden dañar el proceso electoral y la institucionalidad no hacen otra cosa que debilitar la confianza en el sistema democrático, y ponen en duda a miles de candidatos elegidos y la actuación de los jurados electorales.
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