El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología detalló que el coloso, en el occidental departamento de Quetzaltenango, registra entre uno o dos estallidos por hora que elevan columnas de gas y ceniza hasta 800 metros sobre el domo.
Durante la noche y madrugada mostró incandescencia en el cráter, acompañada de colapsos y descenso de bloques ardientes por sus flancos, subrayó la entidad científica.
Dado el alto nivel de actividad y el riesgo de colapsos mayores, no descartó la generación de corrientes de densidad piroclástica de largo alcance en cualquier dirección.
El tema adquiere relevancia pues el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) resaltó que El Santiaguito “no es apto para ascenso”. Explicó que su actividad puede cambiar en minutos, por lo que llamó a las personas respetar la restricción para prevenir tragedias.
La institución lanzó el mensaje luego circular un video en redes sociales en el cual una persona graba el cráter del coloso cuando entró en fase de erupción y lanzó gases. Varios comentarios señalaron que tuvo mucho suerte de contarlo, pues las piedras caían por todos lados.
El técnico de la Unidad de Prevención de Volcanes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Eddy Maldonado, explicó a una radioemisora de aquel departamento que cada fin de semana suben al cono un promedio de 150 personas.
Describió que tienen conocimiento de extraviados en la zona y de esto se enteran mediante llamadas telefónicas y únicamente los orientan por medio de ubicación en tiempo real para que abandonen el lugar.
Ningún cuerpo de socorro va a atender la emergencia, ya que de hacerlo estarían violando la restricción y exponiendo al personal de rescate, aseveró, citado por el diario local La Hora.
Pese al paso del tiempo, el Santiaguito, a más de 200 kilómetros de esta urbe, sigue siendo uno de los tres más activos de Guatemala, junto al de Fuego y el Pacaya.
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