Desde Cuba, el primer país del mundo en ser certificado, y Brasil —que obtuvo esta condición el año pasado—, las Bahamas se unen ahora a un grupo prestigioso de 12 países y territorios en la Región de las Américas que están a la vanguardia del movimiento de eliminación de la transmisión maternoinfantil (ETMI).
Según los expertos, las Bahamas alcanzaron este hito al ser pioneras en un modelo de atención de salud integral e inclusivo.
La clave de este éxito ha sido la prestación de atención prenatal universal a todas las mujeres embarazadas, independientemente de su nacionalidad o situación jurídica, tanto en centros públicos como privados.
Este enfoque se apoya en una red de laboratorios integrada y un protocolo de pruebas riguroso que evalúa a las mujeres en su primera cita prenatal y nuevamente en el tercer trimestre.
Las intervenciones de ETMI en las Bahamas están plenamente integradas en las normas de atención prenatal y se implementan bajo el programa de Salud Maternoinfantil.
Para recibir la certificación de la OMS, los países deben demostrar que han mantenido los siguientes estándares: reducción de la tasa de transmisión maternoinfantil del VIH a menos del dos por ciento y lograr menos de cinco nuevas infecciones pediátricas por VIH por cada mil nacidos vivos.
Además, mantener una cobertura del 95 por ciento o superior en atención prenatal, pruebas de VIH y tratamiento para mujeres embarazadas.
El éxito de las Bahamas forma parte de la iniciativa ETMI Plus, que busca eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, la sífilis, la hepatitis B y la enfermedad de Chagas congénita.
Esta iniciativa está integrada en la Iniciativa de Eliminación de la OPS, un esfuerzo regional para descartar más de 30 enfermedades transmisibles en las Américas para el año 2030.
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