«Nuestra diplomacia revolucionaria no se detendrá frente a quienes pretenden destruir la Revolución Cubana con sus amenazas y terrorismo. Seguiremos siendo leales al legado de los Mártires de nuestro Servicio Exterior», expresó en la red social X.
La Cancillería de la isla recordó a los jóvenes y ratificó el compromiso de los diplomáticos cubanos de defender a cualquier precio las ideas por las que ellos entregaron sus vidas.
El 22 de abril de 1976 se produjo una explosión de una bomba de poder en el sexto piso de un edificio de apartamentos donde se encontraba la Embajada de Cuba en Lisboa.
Adriana Corcho, de 35 años, detectó la presencia de la carga, alertó a sus compañeros y se lanzó a tomar las medidas pertinentes. Efrén Monteagudo, de 33 años, se encontraba trabajando y a pesar de las advertencias subió a desactivar la carga.
La explosión ocasionó la muerte de ambos diplomáticos y lesiones a otros cuatro compañeros.
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