Según declaraciones recogidas por la Agencia Nacional de Noticias libanesa (NNA), Salam consideró inaceptable cualquier propuesta que incluya la permanencia de una “zona de amortiguación” que impida el retorno de los desplazados a sus localidades.
En entrevista con el diario estadounidense The Washington Post, el jefe de Gobierno instó a Estados Unidos a ejercer presión sobre Israel para que reduzca sus exigencias y ponga fin a su ofensiva en territorio libanés.
Salam destacó además que su gobierno ha adoptado medidas para reforzar el control estatal sobre las armas, incluida la confiscación de armamento y la prohibición de operaciones militares del grupo Hezbolá.
“El monopolio de las armas por parte del Estado beneficia al Líbano; ningún país puede tener dos ejércitos”, afirmó, al tiempo que reconoció que el proceso de desarme será gradual, aunque aseguró que existen avances concretos.
El primer ministro solicitó también apoyo de Washington y de Francia para fortalecer al ejército libanés, afectado por limitaciones financieras en equipamiento y entrenamiento.
Por su parte, el presidente del país, Joseph Aoun, reiteró que la posición oficial en futuras negociaciones se basa en no realizar concesiones que comprometan la soberanía nacional y los intereses del pueblo libanés.
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