Fujimori alcanzó el primer lugar en los comicios del 12 de abril último, con una precaria mayoría, 17 por ciento -por el gran número de candidatos (36) y la consiguiente fragmentación del electorado- y ahora aguarda el lento y tenso conteo de votos entre los candidatos Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga.
El sondeo de la empresa Ipsos-Perú arrojó como resultado que, si el balotaje fuera de inmediato, la neoliberal Fujimori, del partido Fuerza Popular (FP), igualaría con 38 por ciento de los votos con el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú (JP).
Según la encuestadora, 17 por ciento respondieron que, ante el dilema, votarían en blanco o viciarían la cédula y siete por ciento se abstuvieron de responder.
De disputarse la final entre Fujimori y el derechista extremo López Aliaga, este ganaría con apenas 34 por ciento y Fujimori lograría solo 31 por ciento y sufriría su cuarto fracaso en el empeño de gobernar Perú durante cinco años, lo que su padre hizo, con mano dura que ella evoca ahora, durante diez años.
Entretanto, López Aliaga, tras el rechazo del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a su exigencia de elecciones suplementarias para que voten quienes no pudieron el 12 de abril por irregularidades en el suministro de material electoral en 13 centros de votación en Lima, lo cual atrubuye a un supuesto fraude en su contra, sin pruebas.
Los afanes del derechista extremo no son acompañados por Fujimori, quien prefiere mantenerse al margen para no afectar su campaña quien sí cerró filas con él para impedir, también con una campaña que invocaba un fraude nunca probado contra el maestro rural Pedro Castillo.
Entretanto, trascendidos de prensa advierten que el presidente del JNE, Roberto Burneo, podría insistir ante los demás integrantes de la corte electoral, que rechazaron su propuesta de atender el pedido de López Aliaga, de convocar elecciones complementarias focalizadas.
El rechazo se fundamentó en la falta de tiempo para culminar el conteo de votos de la primera vuelta y preparar el balotaje del 7 de junio, entre otros inconvenientes.
López Aliaga tiene gran apoyo mediático pero expertos y analistas electorales, así como la mayoría de los partidos, critican los fallos citados -por los que renunció el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONP), Piero Corvetto- pero descartan un fraude.
Los medios de difusión que lo apoyan desarrollan por otra parte una campaña macartista como la de 2021, que no pudo evitar la victoria, de Castillo con el apoyo de la izquierda, a la postre encarcelado y destituido por intentar disolver el parlamento que a su vez había intentado defenestrarlo.
Por otra parte, el candidato Sánchez declaró que se siente seguro, como casi todos los analistas de cifras, de que su acceso al balotaje es seguro y, además de viajar a diversas regiones, tiene representantes que dialogan con organizaciones sociales y políticas con fines de concertación con miras a la segunda vuelta.
La posibilidad del aspirante izquierdista fue tomada tan en serio, que cuando comenzó a perfilarse que podría acceder al balotaje, los promotores de la reciente compra de aviones de combate F-16 de Estados Unidos, apresuraron la operación ante la eventualidad de que Sánchez fuera elegido presidente y vete la adquisición.
Esto lo informó un alto oficial de la Fuerza Aérea al que no identificó el diario La República.
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