“Denunciamos que esta estructura militar no responde a las necesidades del pueblo puertorriqueño, sino a una lógica colonial que utiliza nuestro territorio y a nuestra juventud para guerras, ejercicios y operaciones ajenas a nuestro bienestar”, dijo Sonia Santiago Hernández, presidenta de la organización.
Estableció que, mientras en Puerto Rico faltan recursos para la salud, la educación, la vivienda, la atención a desastres y el desarrollo de nuestras comunidades, se fortalece una institución militar integrada a la política exterior y de seguridad de Estados Unidos: esa es una afrenta a la dignidad de nuestro pueblo y una amenaza a la paz regional.
Un puñado de integrantes de Madres contra la Guerra protestó en la tarde del sábado frente al cuartel de la Guardia Nacional de Estados Unidos, en Puerta de Tierra, en la isleta del Viejo San Juan, para exponer su utilización en misiones militares del Comando Sur.
“Denunciamos enérgicamente la presencia y utilización de la Guardia Nacional de Estados Unidos en Puerto Rico como parte del engranaje militar del Comando Sur en América Latina y el Caribe”, manifestó Santiago Hernández.
Afirmó que “nuestro país no puede seguir siendo plataforma de apoyo logístico, militar y estratégico para operaciones, ejercicios y alianzas del aparato bélico estadounidense en la región”.
Documentos oficiales, expuso, reconocen que la Guardia Nacional participa en relaciones militares con países aliados, ejercicios multinacionales y capacidades de apoyo e interoperabilidad impulsadas por el Comando Sur.
“La propia Guardia Nacional de Estados Unidos en Puerto Rico admite que una de sus funciones centrales es apoyar al gobierno de Estados Unidos cuando así lo ordene el presidente”, anotó.
Para Santiago Hernández, esa definición confirma que no se trata de una institución puertorriqueña al servicio de nuestras comunidades, sino de una fuerza subordinada a los intereses militares de Washington.
Más aún, argumentó, fuentes oficiales de la Guardia Nacional de Estados Unidos han presentado a la Guardia Nacional Aérea en Puerto Rico como un “puente aéreo estratégico” para el Comando Sur, resaltando su papel en ejercicios multinacionales como Forward Tiger, desde la base Muñiz en Carolina.
Esto deja claro que Puerto Rico está siendo utilizado como plataforma para proyectar poder militar estadounidense sobre nuestra región.
El Comando Sur afirma que su Programa de Asociación Estatal, operado con la Guardia Nacional, mantiene asociaciones con 30 países de América Latina y el Caribe, mientras que su declaración de postura de 2025 sostiene que esas alianzas son “críticas” para aumentar la capacidad de seguridad de países socios.
También establece que en el año fiscal 2024 se completaron 316 eventos mediante ese programa.
Ante esto, Madres contra la Guerra exige la salida de la Guardia Nacional de Estados Unidos de Puerto Rico, así como el fin de la utilización de Puerto Rico como base de apoyo militar del Comando Sur.
Además, reclama el cese de toda participación de unidades puertorriqueñas en ejercicios, operaciones y alianzas militares dirigidas por Estados Unidos en América Latina y el Caribe, y la desmilitarización de Puerto Rico y el cierre de las instalaciones militares utilizadas para la proyección bélica estadounidense.
Santiago Hernández ratificó a nombre de Madres contra la Guerra que “Puerto Rico no debe ser puente de guerra; Puerto Rico debe ser tierra de paz, soberanía y solidaridad entre los pueblos”.
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