Una suerte de globo de ensayo del nazi fascismo para amedrentar a sus enemigos, con una cifra de muertes que oscila entre 126 y dos mil personas, de las 10 mil que se encontraban en la zona aquel fatídico día 26 de abril.
Pese a la falacia del franquismo, muchas voces se alzaron para denunciar el crimen contra una pacífica localidad vasca. Pablo Picasso se inspiró con su célebre y monumental obra Gernika, y la Premio Nobel de Literatura chilena Gabriela Mistral escribió un poema titulado Arbol de Gernika.
A propósito del 89 aniversario del sombrío suceso, en el cementerio de Zallo en Gernika-Lumo vecinos, personalidades políticas e institucionales participaron la víspera en la tradicional ofrenda floral.
El alcalde de la villa, José María Gorroño, el Lehendakari (gobernador de Euskadi), Imanol Pradales, y la presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejería, asistieron al acto, consagrado con una oración «a todas las personas fallecidas que vivieron momentos tan terribles».
Fueron ovaciones en ese momento el hijo del periodista de guerra George L. Steer, George Barton Steer, y los supervivientes del bombardeo, que también depositaron una corona.
La jornada sirvió asimismo para la inauguración de una escultura de hierro que declara ‘Lugar de Memoria’ a la villa de Gernika-Lumo, y la entrega de los Premios Gernika por la Paz y la Reconciliación, que reconocieron la labor humanitaria de la Global Sumud Flotilla y al acuerdo de paz firmado entre Armenia y Azerbaiyán.
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