Durante una reunión en el Palacio Presidencial de Baabda con una delegación de localidades fronterizas del sur libanés, el mandatario señaló que esa posición fue comunicada desde el inicio a Estados Unidos, que encabeza los esfuerzos de mediación.
Según Aoun, esa postura fue reafirmada durante dos reuniones a nivel de embajadores celebradas en Washington los días 14 y 23 de abril, en las cuales, dijo, quedó establecido que Israel no debe realizar operaciones militares ofensivas contra objetivos libaneses.
El jefe de Estado subrayó que esa constituye la posición oficial del Estado libanés y rechazó las acusaciones que califican las conversaciones con Israel como una forma de traición.
Recordó además que las negociaciones buscan detener las hostilidades, poner fin a la ocupación israelí en zonas del sur y garantizar el despliegue del ejército libanés en la frontera internacionalmente reconocida.
Aoun afirmó que su objetivo es poner fin al estado de guerra con Israel mediante una fórmula similar a un acuerdo de armisticio, al tiempo que aseguró que no aceptará un acuerdo que considere humillante.
Sus declaraciones se producen después de que Hezbolá, a través de su secretario general Naim Qassem, rechazara las negociaciones directas con Israel y reafirmara la opción de la resistencia.
Qassem criticó las recientes rondas de conversaciones sostenidas en Washington bajo auspicio estadounidense y defendió como prioridades el cese de la agresión, la retirada israelí, la liberación de prisioneros, el retorno de desplazados y la reconstrucción.
La tregua de diez días iniciada el 17 de abril y prorrogada hasta el 17 de mayo continúa marcada por denuncias de violaciones diarias por parte de Israel, con bombardeos que han provocado víctimas y destrucción en localidades del sur libanés.
Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, el conflicto ha dejado miles de muertos y heridos, así como más de un millón y medio de desplazados, según cifras oficiales libanesas.
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