Este galardón distingue tanto la obra como el sistema de valores de la artista; el Consejo Nacional de las Artes Escénicas anunció la víspera que el jurado decidió, por unanimidad, conferirlo a la coreógrafa y maestra, figura esencial de la creación coreográfica cubana.
Nacida en Matanzas, Padrón ha desarrollado una visión que cruza escena, pensamiento y formación, construyendo un lenguaje propio riguroso, inquieto, en permanente diálogo con otras zonas del arte y la cultura, destacó el Mincult en redes sociales.
Desde 1987 la maestra dirige la compañía Danza Espiral, convertida en plataforma de pensamiento, laboratorio creativo y escuela de vida.
Sus piezas, señala el ministerio, “no se limitan a la representación: interpelan, desbordan, proponen”; en ellas conviven la relectura de los clásicos, la exploración contemporánea y una ética de creación que apuesta por el riesgo como método.
A esa vocación responde también el concurso DanzanDos, espacio que durante décadas ha promovido el intercambio y la experimentación dentro de la danza cubana.
El reconocimiento, destacó el organismo, distingue a quien ha hecho de la danza no solo un oficio, sino una forma de incidir, de formar, de permanecer.
Con este premio, la escena nacional celebra la trayectoria de Liliam Padrón y, al nombrarla, se reconoce a sí misma, finalizó.
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