La postergada reforma a esa iniciativa continúa sin concretarse pese a las promesas del titular del legislativo, el panameñista Jorge Herrera, así como los crecientes señalamientos sobre ausentismo, plantillas abultadas, uso indebido de recursos, falta de rendición de cuentas y privilegios en la entidad.
La falta de acción en este ámbito refuerza la percepción ciudadana de escasa voluntad política para impulsar cambios que impacten directamente en la transparencia institucional.
A esto se suma la paralización de la denominada Ley de Sustentación Económica, considerada estratégica para atender desafíos fiscales del país, a lo que el presidente de la República, José Raúl Mulino, señaló a la prensa recientemente que podía solicitar sesiones extraordinarias, dado que esa norma es vital para salir de listados discriminatorios de la Unión Europea.
Otros proyectos pendientes están relacionados con energía y modernización económica, asi como el uso de biocombustibles, este último postergado para el próximo período.
El cierre de las sesiones también deja un saldo significativo de anteproyectos sin discusión efectiva, lo que evidencia problemas en la priorización de la agenda y en la capacidad de alcanzar consensos, según analistas.
Diversos sectores han cuestionado que, pese al tiempo disponible, los diputados no lograran acuerdos en temas de alto impacto nacional, mientras se avanzó en propuestas de menor alcance.
Con la finalización de la legislatura, los temas pendientes deberán ser retomados en el próximo periodo o en sesiones extraordinarias, en un contexto marcado por mayor presión pública y expectativas de resultados concretos.
El próximo 1 de julio marcará el inicio de un nuevo ciclo legislativo en el istmo, dando paso a la instalación de la primera legislatura del periodo anual y a la renovación de su Junta Directiva.
Como establece el calendario parlamentario, este nuevo ciclo se extenderá hasta el 31 de octubre y representa un momento clave para la definición del rumbo político del primer órgano del Estado.
Durante la sesión de instalación, el Presidente de la República deberá presentar un informe al país y delineará las principales prioridades del Ejecutivo.
Analistas coinciden en que este nuevo ciclo legislativo será determinante para medir la capacidad de la Asamblea de avanzar en consensos y responder a las demandas ciudadanas, especialmente tras cuestionamientos sobre la efectividad del órgano en periodos recientes.
El nuevo ciclo se perfila como una etapa decisiva para el país, en la que se pondrá a prueba tanto el liderazgo político dentro del parlamento como su capacidad para generar resultados concretos.
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