Los efectos de la decisión del presidente Daniel Noboa son visibles en pasos clave como el Puente Internacional de Rumichaca, donde el flujo de mercancías se intensificó previo al incremento arancelario, según reportes de la prensa local.
El presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi, Carlos Bastidas, afirmó que el intercambio comercial se encuentra en niveles mínimos y advirtió que podría paralizarse en los próximos días.
Bastidas señaló que la situación genera un impacto social directo en la frontera y alertó sobre el riesgo de incremento del contrabando ante la falta de alternativas económicas.
Empresarios y gremios de ambos países advierten que la contracción del comercio afecta la logística, el empleo y la dinámica productiva en la zona limítrofe.
El incremento de los impuestos fue una decisión de Noboa, quien en febrero decretó un alza de las tarifas al 30 por ciento, en marzo subió la llamada “tasa de seguridad” para las importaciones colombianas al 50 por ciento y desde este 1 de mayo son del 100 por ciento.
El argumento del gobernante ecuatoriano es una supuesta falta de colaboración de Bogotá en el enfrentamiento al crimen organizado y otros delitos en la frontera.
En respuesta, la administración del mandatario colombiano, Gustavo Petro, aplicó aranceles diferenciados de entre 35 y 75 por ciento a cerca de 190 productos ecuatorianos.
El Gobierno ecuatoriano sostiene que la denominada “tasa de seguridad” ha generado resultados favorables, al registrar entre febrero y marzo un superávit comercial de 62,9 millones de dólares con Colombia, frente a un déficit de 146 millones en igual periodo de 2025.
Sin embargo, la disputa también provocó la suspensión de la venta de energía desde Colombia hacia Ecuador, en un contexto en el que Quito depende de ese suministro en épocas de sequía.
A su vez, Ecuador mantiene dependencia de productos colombianos como medicamentos y pesticidas, lo que incrementa la preocupación en sectores productivos y también de la ciudadanía, que verá subir los precios de esos productos.
La aplicación de los aranceles por Quito comenzó el 1 de febrero, pero las tensiones bilaterales han aumentado progresivamente, sobre todo desde que Petro calificó como preso político al ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, que permanece en una cárcel de máxima seguridad.
Esta semana Noboa llegó a afirmar -sin presentar evidencias ni respaldo de ningún tipo- que “varias fuentes” le informaron de “una incursión por la frontera norte de guerrilleros colombianos, impulsada por el Gobierno de Petro”, quien rechazó tales acusaciones.
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