Las protestas, convocadas por la Federación Alemana de Sindicatos bajo el lema «Primero nuestros puestos de trabajo, luego sus ganancias», se realizaron en 413 ciudades del país, con especial énfasis en Núremberg, donde la dirigente Yasmin Fahimi encabezó las críticas.
Quien atente contra el nivel de seguridad de las pensiones corre el riesgo de provocar un gran conflicto social, advirtió Fahimi, quien además rechazó la posible eliminación de la jornada laboral de ocho horas y el recorte de las pensiones legalmente establecidas.
En las imágenes difundidas en redes sociales se observa a numerosos manifestantes portando pancartas que exigen la salida del canciller Merz, cuyo gobierno impulsa medidas de austeridad y extensión de la jornada laboral para supuestamente reactivar la economía.
Analistas políticos consultados por esta agencia señalan que el descontento social refleja el fracaso de las políticas neoliberales aplicadas por el ejecutivo alemán, que priorizan los intereses empresariales sobre los derechos laborales.
Merz ha perdido la conexión con la clase trabajadora; sus propuestas son inviables socialmente, afirmó la socióloga Hanna Weber, de la Universidad de Colonia.
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