Por Fausto Triana
Aunque la Champions League de por medio, con los duelos decisivos Atletico Madrid-Arsenal y Bayern Munich-París Saint Germain, la idea de un Clásico en el final de la temporada siempre viene acompañado por el morbo.
El fin de semana, el Barça, virtualmente campeón del torneo español, puso más tierra de por medio con triunfo sobre el Osasuna 2-1, con goles de Robert Lewandowski y Ferrán Torres. Se alejó por unas horas a 14 puntos del Real Madrid, lo cual era definitivo.
Sin embargo, si los azulgrana no necesitaron de su astro Lamine Yamal, lesionado, tampoco los merengues requirieron de los servicios del francés Kylian Mbappé, también tocado.
Salvó la campana un Vinicius Junior en estado puro. Polémico, con tarjeta amarilla y discusión permanente con el árbitro Jesús Gil Manzano. Pero logró dos grandes remates de gol, en especial el segundo y permitió a su equipo llegar al Clásico con esperanzas matemáticas de desbancar al Barça.
Es decir, a 11 puntos de los culés y con sólo cuatro jornadas restantes, tendrían que perder los actuales líderes todos los partidos frente al Alavés, Betis y Valencia, además con el Real Madrid.
En cualquier caso, hay Clásico, este domingo en el Camp Nou y todo indica que no estará con la camiseta azulgrana Lamine Yamal, en tanto existen algunas posibilidades de que la “casa blanca” recupere a Mbappé, y también al guardameta Thibaut Courtois.
Al menos esto dará cierta espectacularidad al duelo de los dos rivales más enconados del balompié español. Bajo la batuta del alemán Hansi Flick, el cuadro catalán tiene un nivel de juego muy alto, y capacidad para imponerse.
Además de los mencionados Lewandowski y Ferrán, el mediocampo liderado por Pedri González, los impetuosos atacantes Marcus Rashford, Fermín y Dani Olmo, y un portero de garantías como Joan García, son algunas de sus virtudes.
Enfrente, los merengues de Alvaro Arbeloa aspiran, al menos, a terminar una contienda sin títulos con calidad de juego. Si contaran con Mbappé y Courtois, un Vinicius enchufado y, muy en particular, la defensa hermética, permitiría un choque de gran nivel.
Vale decir, en realidad, que al Barcelona le basta un empate para coronarse campeón el mismo domingo del Clásico.
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