“Ahora sí estamos en condiciones, porque hemos identificado con el presidente Rodrigo Paz que lo primero en que debemos concentrar la atención es en los países vecinos, donde debemos tener un equipo diplomático, consular y de negocios (…)”, afirmó tras agradecer en conferencia de prensa a esta agencia de noticias que fue la primera que lo entrevistó 24 horas después de su toma de posesión.
Resaltó que este propósito tiene como base el criterio de que en la actualidad la política exterior del Estado boliviano sea un actor fundamental en la recuperación de la dinámica económica del país.
“Ya no queremos una diplomacia descriptiva, queremos una productiva, y buscamos que Bolivia trabaje nodos de conectividad bioceánica”, señaló.
Sostuvo que se labora en abrir diálogos con países de Asia y el Oriente Medio, porque resulta impensable que no se tome contacto con Arabia Saudita, el tercero de los actores más importantes a nivel global de desarrollo tecnológico.
“Igualmente -informó Aramayo-, debemos aprovechar con Egipto el Canal de Suez, un hub comercial y de articulación económica con toda esa parte del mundo con la que debemos tener una fuerte relación económica comercial”.
Mencionó, asimismo, que sería ilógico dejar de pensar en la Alianza del Pacífico.
“En todas estas complejidades hemos estado trabajando en los últimos seis meses, sin caer en la simplicidad de enviar los embajadores, porque hemos querido hacerlo de forma seria”, proceso que describió como “a punto de culminar”.
Sobre su cartera, el ministro informó que al asumirla existía una deuda de alrededor de dos millones 350 mil dólares que involucraban salarios y costos de vida, además de dos meses de salarios no cancelados al personal de la Cancillería en Bolivia.
Reiteró que el Ejecutivo redujo la estructura del servicio exterior, la cual pasó de 357 a 285 funcionarios tras la eliminación de decenas de cargos en una reingeniería que propició un ahorro anual superior a los cuatro millones de dólares.
Aclaró que, en el momento actual para nombrar embajadores, por primera vez, se presentarán los Lineamientos de la Política Exterior, que no existían, y que serán la base de la definición de los perfiles tenidos en cuenta en la selección del cuerpo diplomático.
Indicó Aramayo que, sobre la base de todos estos elementos, la Cancillería prevé iniciar desde junio el proceso de designaciones, que abarcará cónsules, vicecónsules y embajadores.
Subrayó que, en el caso de estos últimos, los nombramientos requieren el aval del Órgano Legislativo.
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