Numerosos extremistas instalaron esta mañana casas rodantes al oeste de la sureña ciudad de Dura, afirmaron activistas a la agencia de noticias palestina Safa.
El medio noticioso recordó que a principios de este mes los colonos comenzaron a pavimentar un camino de acceso a la ciudad de Beit Awa, al oeste de Hebrón.
Ayer otro grupo estableció un puesto avanzado en terrenos de ciudadanos palestinos en la zona de Jisr al-Khalla, al este de esta urbe, informó la ONG Al-Bader.
Las tropas israelíes comenzaron a demoler anoche decenas de instalaciones industriales y comerciales en la zona de Al-Mushtal, en la localidad de Al-Eizariya, ubicada al sureste de la Jerusalén ocupada.
La Gobernación palestina de Jerusalén condenó en un breve comunicado la decisión, pese a una orden cautelar de la justicia que protegía esas obras hasta mediados de este mes.
El presidente del Consejo Nacional Palestino, Rouhi Fattouh, denunció la víspera la política expansionista israelí en Cisjordania, donde crece la cifra de colonias y de tierras expropiadas.
El funcionario afirmó que esa estrategia constituye un crimen de limpieza étnica y forma parte de las continuas violaciones del gobierno de Netanyahu.
El plan es desplazar a los palestinos e imponer por la fuerza realidades coloniales en nuestra tierra, recalcó.
En un informe mensual sobre las “Violaciones de la ocupación y las medidas de expansión colonial”, el jefe de la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos, Muayyad Shaaban, denunció recientemente que Israel ejecutó en abril mil 637 ataques contra propiedades y la población palestina en Cisjordania.
Advirtió sobre el aumento de los crímenes israelíes, entre los que citó las demoliciones de estructuras, confiscación de propiedades, vandalismo, imposición de obstáculos al movimiento de personas, asesinatos, agresiones físicas y robos.
Más de 750 mil colonos judíos viven en la actualidad en la Ribera Occidental, incluida Jerusalén Este, distribuidos en unos 180 asentamientos y 256 puestos de avanzada, según datos oficiales.
La comunidad internacional rechaza esa política expansionista y considera a ese territorio como parte del futuro Estado palestino.
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