Hay varios estudios a nivel mundial que nos plantean que un gran porcentaje de los casos de la segunda son resultado de problemas no solo de acceso al vital líquido, sino de su calidad, explicó la funcionaria en entrevista con el diario local Soy 502.
Los problemas nutricionales se vinculan con las condiciones de saneamiento que existen en el hogar, mientras mencionó un “círculo vicioso” entre agua contaminada, diarreas infantiles y deterioro nutricional, especialmente en niños pequeños, acotó.
Recordó, en sus palabras al medio, un caso de estudio realizado en el comunidad de Santa María Cauqué, departamento Sacatepéquez, que demostró cómo las malas condiciones del agua incidían directamente en el estado de los menores.
Palmieri afirmó que la investigación permitió constatar la relación entre las diarreas infantiles y otras infecciones con el consumo de ese líquido contaminado.
Las condiciones de saneamiento, como el manejo de basura y la eliminación adecuada de excretas influyen directamente en la salud de las familias y en la aparición de enfermedades infecciosas, señaló.
La titular de la Sesan también destacó la necesidad de fortalecer los sistemas locales de tratamiento de agua para garantizar que la entubada sea segura para consumo humano.
En ese sentido, detalló que la Sesan desarrolla acciones interinstitucionales en 80 municipios priorizados por pobreza y desnutrición, a través de la estrategia “Mano a Mano”, impulsada junto al Ministerio de Desarrollo Social.
Las familias identificadas con dificultades de acceso a agua segura reciben filtros domésticos para reducir el riesgo de enfermedades infecciosas, describió.
Trabajamos en 61 municipios con alta incidencia de desnutrición aguda, en coordinación con el Ministerio de Salud y otras instituciones, especialmente en vigilancia las condiciones del líquido y atención nutricional, amplió.
Adelantó que próximamente iniciarán acercamientos con alcaldes municipales para promover más inversión en proyectos de agua y saneamiento, un tema que, dijo, cobró mayor relevancia dentro de los Consejos de Desarrollo.
Un 52 por ciento de la población en Guatemala consume agua contaminada con material fecal, evidenció aquí a fines del pasado abril la Encuesta Nacional de Desarrollo y Salud 2025.
La Escherichia coli –trascendió- afecta más al área rural (71 por ciento) que al área urbana (37).
A nivel territorial, remarcó el estudio, un 23 por ciento de la población en el departamento capital consume agua contaminada de la fuente, mientras que en Huehuetenango esta proporción supera el 80.
ro/znc













