En un contexto de expansión acelerada de las energías renovables y la modernización de redes, el comercio internacional de cables eléctricos alcanzó un nuevo récord en el primer trimestre de 2026.
Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los intercambios globales de este insumo esencial crecieron 18 por ciento interanual, superando los 42 mil millones de dólares.
La electrificación de la economía es imparable y los cables son sus arterias, señaló María Fernanda López, analista de mercado de BloombergNEF.
China se consolida como el principal exportador, con una participación del 34 por ciento del volumen total, impulsado por su dominio en la producción de cables de alta tensión y fibra óptica integrada.
En contraste, Europa intensificó sus compras a proveedores asiáticos y turcos para compensar el déficit local de cobre y aluminio.
La dependencia de unas pocas regiones genera vulnerabilidades logísticas, advirtió un reporte de la Cámara Internacional de Comercio (ICC) difundido esta semana.
América Latina, por su parte, incrementó 27 por ciento sus importaciones de cables submarinos para parques eólicos marinos, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Brasil y Chile lideran proyectos de interconexión que requieren miles de kilómetros de cableado especializado, explicó el ingeniero Carlos Mejía, consultor de la firma Wood Mackenzie.
Finalmente, el Consejo Internacional de Grandes Redes Eléctricas (CIGRE) advirtió que los precios del cable podrían encarecerse aún más por la escasez de cobre reciclado, lo que pone presión sobre los planes climáticos globales.
mem/rfc













