Durante una entrevista concedida al canal Al Jazeera, Fidan señaló que, aunque actualmente existe una tregua, todavía permanecen asuntos sensibles sin resolver entre las partes involucradas.
“Es cierto que actualmente hay un alto el fuego, pero eso no significa que el peligro de guerra haya desaparecido por completo”, declaró el canciller.
El funcionario expresó su confianza en la posibilidad de alcanzar un cese permanente de las hostilidades, aunque reconoció que el proceso sigue siendo complejo debido a la profunda desconfianza existente entre las partes.
“Se ha evitado una guerra por el momento, pero podría estallar de nuevo en cualquier momento”, añadió.
Fidan consideró además que Israel mantiene una agenda propia independiente de las posiciones de Washington y Teherán, y advirtió que ello representa un factor adicional de inestabilidad regional.
Según el canciller, los países de la región y la opinión pública internacional respaldan el restablecimiento de la paz, la reapertura del estrecho de Ormuz y la recuperación de la estabilidad regional.
Sin embargo, afirmó que Israel mantiene políticas distintas que dificultan esos esfuerzos.
El ministro subrayó asimismo la necesidad de que los países islámicos asuman un papel más activo en la defensa de sus intereses y en la preservación de la estabilidad regional.
“La región no es un laboratorio ni un escenario para las ambiciones de otros”, expresó.
Fidan insistió en que Israel debe abandonar sus políticas expansionistas y reconocer al Estado palestino dentro de las fronteras de 1967.
Añadió que el Estado israelí continúa realizando ataques contra distintos países de la región y recordó que más de 160 Estados miembros de la ONU reconocen al Estado de Palestina.
El jefe de la diplomacia turca reiteró igualmente que la comunidad internacional no reconoce la ocupación israelí de los territorios palestinos, incluida Jerusalén Oriental, ni las actividades de asentamientos en Cisjordania.
Las declaraciones de Fidan se producen en medio de las tensiones derivadas de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv lanzaron ataques contra Irán, mientras Teherán respondió con operaciones contra objetivos israelíes y estadounidenses en la región.
Posteriormente, el 8 de abril se anunció una tregua temporal mediada por Pakistán, aunque las negociaciones posteriores no lograron alcanzar un acuerdo definitivo.
Tras el estancamiento diplomático, Washington impuso un bloqueo naval a puertos iraníes, incluidos los ubicados en torno al estrecho de Ormuz, mientras Teherán respondió restringiendo el tránsito marítimo en esa estratégica vía internacional.
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