Su labor como fundador del Taller Cultural de Santiago de Cuba fue esencial para el desarrollo de las artes visuales en el oriente del país, en tanto guió a jóvenes creadores que hallaron en él a un maestro generoso, exigente y profundamente comprometido con el arte, subrayó la institución.
Formador de varias generaciones de grabadores, el artista consagró su vida a la creación artística y a la enseñanza, con lo cual deja una “huella indeleble en la cultura santiaguera y nacional”.
Diversos reconocimientos avalan su trayectoria en el arte, entre ellos los premios recibidos en Salones Nacionales de Grabado y distinciones otorgadas por la Uneac de Santiago de Cuba.
Tales agasajos expresan el “valor de una obra sostenida por el rigor, la sensibilidad y la defensa de nuestras raíces culturales”.
La institución cultural cubana expresa sentidas condolencias a familiares, amigos, discípulos y compañeros de trabajo del creador.
“Su legado permanecerá vivo en la obra que deja, en la memoria de quienes aprendieron de su magisterio y en la tradición del grabado cubano que ayudó a engrandecer”.
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