Según informó la agencia semioficial iraní Tasnim, Radan precisó que entre los arrestados figuran 567 personas presuntamente vinculadas con “grupos de oposición revolucionaria”.
Las autoridades iraníes intensificaron las medidas de seguridad internas tras el estallido del conflicto regional entre Irán, Estados Unidos e Israel, que según Teherán dejó más de tres mil muertos desde finales de febrero.
Irán respondió a los ataques con operaciones militares dirigidas contra objetivos estadounidenses e israelíes, así como contra instalaciones que identificó como intereses de Washington en varios países árabes de la región.
Las acciones militares provocaron daños en infraestructura civil y aumentaron la tensión regional, mientras crecía la preocupación internacional por una expansión del conflicto.
Desde el 8 de abril permanece vigente un alto el fuego mediado por Pakistán entre las partes enfrentadas.
Sin embargo, la situación continúa siendo frágil tras el fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán y la posterior imposición de un bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes, incluidos los ubicados en el estrecho de Ormuz.
En respuesta, Irán restringió el tránsito marítimo por esa estratégica vía comercial a embarcaciones coordinadas previamente con sus autoridades, una medida que incrementó la preocupación internacional por el impacto sobre el suministro energético mundial y el aumento de los precios del petróleo y la inflación global.
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