El sábado un agente policial asesinó a su expareja, una profesora y concejala; a su pareja, un trabajador rural, y luego se privó de la vida, en una localidad del departamento de Canelones.
“Nada justifica estos desenlaces. Pero tampoco podemos seguir ignorando una realidad cada vez más evidente: las graves falencias que existen en materia de salud mental, contención emocional y prevención”, apunta el pronunciamiento del sindicato.
“Muchas veces el sufrimiento se vive en silencio, sin acompañamiento, sin herramientas y sin acceso oportuno a la ayuda necesaria. Y cuando la sociedad llega tarde, las consecuencias son irreparables para todos”, indica el texto.
Hay víctimas, familias destrozadas y una problemática profunda que necesita ser abordada con seriedad, humanidad y compromiso real”, sostiene el Sipolna.
Refiere la repetición de “hechos de violencia que evidencian la falta de tolerancia, empatía y el poco manejo de la frustración que cada vez se observa más en la sociedad en general”.
La tasa de suicidios en la Policía de Uruguay es de las más altas con una veintena en poco más de un año, superior a la nacional que está entre las primeras del continente.
Entre 2019 y 2023 se suicidaron 100 policías (72 hombres y 28 mujeres). Solo en 2025 se registraron 15 casos, con una tasa 50 por ciento mayor a la de la población general.
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