De esa suerte, señalan los operadores de mercado, dicho producto gira hacia la escasez, cuando los precios repuntan por caída en la remolacha europea y el cierre de exportaciones de India.
El mercado global del azúcar atraviesa un cambio de tendencia significativo en lo que va de 2026.
Tras un 2025 marcado por la sobreoferta y precios a la baja, los principales analistas proyectan un déficit mundial para la temporada 2026-2027 (que comenzará en octubre), lo que impulsa un fuerte repunte de las cotizaciones en las últimas semanas.
El factor más determinante es la decisión del gobierno de India, el segundo mayor productor mundial, de prohibir todas las exportaciones de azúcar desde el 13 de mayo hasta el 30 de septiembre.
La medida busca contener los precios domésticos ante la previsión de que la producción local sea insuficiente para cubrir la demanda interna, y retiró del mercado aproximadamente 1,45 millones de toneladas de cupos previamente aprobados.
Como reacción, los futuros del azúcar blanco en Londres y del crudo en Nueva York subieron más de dos por ciento. Brasil y Tailandia se perfilan como los principales beneficiados, capturando la demanda que India deja de atender.
A esto se suma el panorama en Europa, donde los cultivos de remolacha azucarera se recortaron drásticamente.
En Francia, el principal productor del continente, la superficie sembrada para la cosecha de 2026 caerá 4,6 por ciento respecto al año anterior, hasta las 379 mil hectáreas, casi cinco por ciento por debajo del promedio quinquenal.
La disminución responde a los bajos precios del azúcar de los últimos ciclos, que hacen el cultivo menos atractivo para los agricultores, quienes optan por sembrar cereales u otras alternativas más rentables.
Alemania enfrenta una dinámica similar, con productores como Südzucker ofreciendo incentivos a los remolacheros para que reduzcan sus hectáreas asignadas.
En Sudamérica, el gigante Brasil está destinando más caña de azúcar a la producción de etanol ante el aumento de los precios de la gasolina, lo que redujo la oferta de azúcar.
Datos de Unica muestran que en la primera quincena de abril la producción de azúcar en la región Centro-Sur cayó 11,9 por ciento interanual, y solo el 32,9 de la caña se destinó a la producción de azúcar, frente al 44,7 del año anterior.
Como resultado de estos factores -la prohibición india, la contracción de la remolacha europea y la desviación de caña a etanol en Brasil-, las consultoras ajustaron drásticamente sus pronósticos.
StoneX prevé que el mercado global pase de un superávit de 2,3 millones de toneladas en 2025-2026 a un déficit de 550 mil toneladas en 2026-2027.
Datagro, por su parte, eleva el déficit proyectado a 3,17 millones de toneladas. A esto se suma el riesgo climático del fenómeno de El Niño, que amenaza con reducir las lluvias en India y Tailandia, afectando los rendimientos de la próxima zafra.
Si bien el horizonte apunta a una sostenida recuperación de los precios, los analistas advierten que aún existen factores que podrían moderar el alza.
La temporada 2025-2026 aún cerrará con un superávit (la Organización Internacional del Azúcar estima uno de 1,22 millones de toneladas), lo que proporciona un colchón de oferta a corto plazo.
Sin embargo, la tendencia general es clara: el mercado del azúcar deja atrás la abundancia y entra en una fase de mayor tensión en los precios.
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