El 35,3 por ciento se dedica al comercio al por mayor y menor (incluye reparación de vehículos), el 19,2 a servicios profesionales, técnicos y de apoyo administrativo y el 9,1 por ciento a actividades inmobiliarias, detalló el diario Soy502, en base a datos del Ministerio de Economía.
Sin embargo, acotó el texto, se enfrentan de manera persistente a un ecosistema financiero tradicional que suele cerrarles las puertas o encarecer su endeudamiento de forma desproporcionada.
El aporte del sector al Producto Interno Bruto (PIB) alcanza hasta el 40 por ciento, casi la mitad de la producción total de bienes y servicios del país, amplió, según datos del Instituto de Investigación de Ciencias Socio Humanistas (Icesh).
El investigador de ese centro Julio Cuc explicó que este universo corporativo se subdivide de manera heterogénea dentro del parque empresarial registrado.
Aclaró que las grandes entidades conforman únicamente un pequeño porcentaje, pero retienen un apabullante 64,98 por ciento de las ventas anuales totales a nivel nacional.
Esta enorme brecha de ingresos perpetúa la falta de liquidez en los pequeños comercios, señaló.
El Icesg resaltó que muchas microempresas tienen un ciclo de vida corto. Negó que tengan potencial de desarrollarse debido a la carencia de recursos tanto intangibles como tangibles.
Mencionó entre ellos el conocimiento, capacidad empresarial y, por otra parte, el acceso a recursos financieros y físicos, por ejemplo, maquinaria o tecnología.
Días atrás la viceministra de Desarrollo de la cartera económica, Elizabeth Ugalde, destacó la habilitación de un fondo piloto de 50 millones de quetzales (6,5 millones de dólares) enfocado en la cadena agroalimentaria, que opera mediante cooperativas y asociaciones.
Analistas locales del tema remarcaron que solo un 13 por ciento de las Mipymes lograron obtener crédito a través del sistema financiero tradicional.
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