La solicitud de Sikorski al Ministerio del Interior de la nación europea responde a las imágenes difundidas por el propio Ben-Gvir en la red social X, donde se ve a decenas de detenidos de la flotilla “Sumud” arrodillados, con las manos atadas y la cabeza gacha, obligados a escuchar el himno israelí bajo vigilancia armada. Entre los activistas hay dos ciudadanos polacos. El jefe de la diplomacia polaca ya había convocado al encargado de negocios de la embajada de Israel en Varsovia para exigir explicaciones por el video.
La decisión se debe al trato cruel de las autoridades israelíes contra los activistas, confirmó el portavoz de la cancillería, Michał Wiewiór, al portal Wirtualna Polska.
Analistas internacionales señalan que la medida refleja el creciente malestar europeo ante las tácticas israelíes contra activistas pro palestinos. Expertos en derecho internacional subrayan que las imágenes podrían constituir tratos degradantes prohibidos por los convenios de Ginebra.
Ben-Gvir, conocido por sus posiciones ultranacionalistas, ha defendido su actuación alegando medidas de seguridad.
Sin embargo, la iniciativa polaca abre un nuevo frente diplomático entre Varsovia y Tel Aviv, en un momento de tensiones por la guerra en Gaza.
Según la legislación polaca, la decisión final sobre la prohibición de ingreso corresponde al Ministerio del Interior, aunque la gestión de Sikorski tiene peso político.
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