Según el FSB, en el acto participaría una residente local reclutada por los servicios especiales del país vecino, pero la mujer evitó convertirse en una «bomba humana» al contactar con las agencias de seguridad rusas.
«Se constató que una residente de Bélgorod, bajo la influencia de estafadores telefónicos, transfirió una gran suma de dinero a una supuesta cuenta segura. Individuos desconocidos, que afirmaban ser agentes de la ley rusos, la contactaron y, con el pretexto de devolverle el dinero robado, la convencieron para que participara en los esfuerzos para detener a los delincuentes», señaló el departamento.
Según el plan de su contacto, debía recuperar un artefacto explosivo de su escondite, llevarlo a un lugar público y detonarlo. La detonación provocaría inevitablemente su muerte y numerosas bajas civiles.
La mujer, actuando con cautela, contactó voluntariamente con la unidad local del FSB. Gracias a la rápida intervención, se frustró el atentado y se desactivó el artefacto explosivo. Se ha iniciado la búsqueda de los autores del ataque terrorista y sus cómplices.
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