La Plaza Bolívar, en el centro del caso histórico capitalino, fue epicentro donde manifestantes portaron la bandera tricolor, carteles con las frases “hand oof Venezuela” y gritaron “fuera, fuera”, en claro repudio a la presencia estadounidense, que hizo recordar los sucesos del pasado 3 de enero.
También en el monumento al Gran Cacique Guaicaipuro y Urquía movimientos y organizaciones sociales rechazaron el “simulacro de evacuación ante eventuales situaciones médicas o contingencias catastróficas como parte de los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática”, según la Cancillería bolivariana.
Allí una mujer fornida llamó a que se “metan sus aviones por donde mejor le quepan” y aseguró que a Venezuela “no la humilla nadie, camarada, que ¡viva el pueblo de Bolívar!”
Una joven llamada Rita González declaró a la agencia Sputnik que saben muy bien que eso no es un simulacro, sino “un intento más de amedrentamiento y de demostrar control”.
En un mensaje publicado en su cuenta en X, la embajada estadunidense en Caracas informó de la realización de un ejercicio de “respuesta militar” con el objetivo de “garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército”.
Esta maniobra, calificada como rutinaria, incluyó el sobrevuelo de al menos dos aviones MV-22B Osprey de la Marina estadounidense y el desembarco de efectivos en la sede diplomática, entre ellos el jefe del Comando Sur, Francis. L. Dovan, según las imágenes que circularon a través de las redes sociales
La Fundación Alí Primera Monte Piedad, de la parroquia 23 de enero, rechazó la víspera en un comunicado la realización de los ejercicios militares que consideraron “un nuevo agravio a la patria de Bolívar y Chávez”.
El texto citó algunos de los artículos más relevantes que “definen y protegen la soberanía venezolana” como el número uno que señala que la República Bolivariana “es irrevocablemente libre e independiente…» y el cinco que dicta “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”.
En su mensaje, la Fundación señaló que la normalización de los ejercicios militares estadounidenses en nuestra región “es una amenaza directa a la soberanía y nuestra integridad territorial”.
Asimismo, exhortaron al Gobierno nacional a “mantener una postura más antiimperialista y no permitir que los asesinos de más de 200 venezolanos en la madrugada del 3 de enero (de 2026), se paseen libremente por el espacio aéreo venezolano”.
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