Esa certeza fue la que se respiró durante los tres días del Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural “Artes para la Paz”, que reunió en Bogotá, capital de Colombia, a delegaciones de 20 países.
Sin embargo, el reconocimiento de la importancia de inocular en las nuevas generaciones el amor por las tradiciones, el respeto por lo autóctono y la salvaguarda de la espiritualidad es una convicción útil, pero insuficiente.
Por eso, los asistentes al evento también coincidieron en la necesidad de aunar esfuerzos para crear un vehículo que mitigue cualquier intento de difuminar aquello que ayudó a conformar y hoy preserva las nacionalidades de cada uno de los países.
El fruto tangible de la cita fue sin duda la Red Iberoamericana de Educación Artística y Cultural (RedArtes), nueva plataforma regional integrada por 15 de los Estados que acudieron al foro, diseñada para fortalecer las políticas públicas de educación artística y cultural en la región.
Corresponde ahora a Colombia, que asumió la presidencia, promover el intercambio de experiencias, la articulación institucional y la construcción de planes conjuntos para garantizar el derecho a la educación artística y cultural.
El director general de Cultura de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia y Cultura (OEI), Raphael Callou, exaltó el nacimiento de una instancia regional permanente que trabajará de manera coordinada para el establecimiento de una hoja de ruta compartida.
Destacó igualmente que se lograron establecer 17 compromisos entre una quincena de naciones iberoamericanas, con ideologías diferentes, pero con la creencia compartida de que la cultura es un basamento potente para la paz y que su fortalecimiento es indispensable para una concretar las metas del desarrollo sostenible.
La ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, afirmó que se busca impulsar una conversación global basada en la cultura, la diversidad y la paz.
“Iberoamérica se quiere contar de otra manera y le quiere proponer una conversación al mundo, una que tenga que ver con una cultura de paz, de diversidad cultural, de lenguas, de formas y de sistemas de conocimiento que tiene toda la región”, expresó.
En el evento también se presentó la Declaración de Bogotá, una guía regional con compromisos conjuntos para fortalecer la educación artística y cultural como derecho.
Los participantes en el congreso, conscientes de que la enseñanza artística no constituye un hecho marginal o de importancia menor, abogaron por el fortalecimiento de sistemas y políticas que faciliten a los pueblos un mayor empoderamiento a través de la preservación de una riqueza patrimonial conformada durante siglos.
Coincidieron en que el arte es antídoto contra la ignorancia, remedio para el conflicto y vehículo para el progreso.
El Congreso de Bogotá fue el inicio de un esfuerzo para cerrar filas en torno a la salvaguarda de la cultura iberoamericana, cuya pureza y trascendencia sirve también de escudo frente a aquellos que pretenden demeritarla.
(Tomado de 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe)












