En las últimas semanas, dos iniciativas impulsadas por el Ministerio de Cultura evidencian esa intención de descentralizar el acceso al arte y la literatura del país.
La Primera Feria Regional del Libro y la Cultura del Cibao, celebrada en Santiago de los Caballeros, y el Primer Festival Cultural de la Región Enriquillo, en Barahona, representan señales concretas de una estrategia para ampliar el mapa intelectual del país caribeño.
Durante años gran parte de las principales actividades editoriales, artísticas y académicas estuvieron concentradas en la capital. Ferias, festivales, proyecciones cinematográficas y exposiciones encontraban en Santo Domingo su escenario casi exclusivo, mientras muchas provincias quedaban relegadas.
La reciente Feria Regional del Cibao marcó un punto importante en esa dinámica. El evento reunió a las 14 provincias del norte y convirtió a Santiago en epicentro de debates literarios, movimientos creativos y otros encuentros.
Más allá de la asistencia o la cantidad de propuestas, el valor simbólico del certamen radicó en reconocer que la producción intelectual también se genera fuera de los grandes centros tradicionales de poder cultural.
Esta semana, el Primer Festival de la Región Enriquillo, del 22 al 24 de mayo, amplió esa misma visión hacia el sur del país. La iniciativa reunió en Barahona a representantes de Pedernales, Independencia, Bahoruco y la propia provincia anfitriona, en un espacio pensado para promover el talento del territorio.
La descentralización no consiste únicamente en mover eventos de una ciudad a otra; implica reconocer que las regiones poseen narrativas, expresiones artísticas y dinámicas propias que merecen visibilidad y apoyo institucional.
Asimismo, supone democratizar el acercamiento al arte y permitir que niños, jóvenes y comunidades tengan un contacto más próximo con los libros, el teatro, la música y el cine sin depender exclusivamente de la capital.
El reto será garantizar la continuidad de estas iniciativas. Convertir estas actividades en plataformas estables podría fortalecer la formación de nuevos públicos, estimular las industrias culturales regionales y generar mayores oportunidades para artistas y creadores fuera de Santo Domingo.
Por ahora, tanto la experiencia del Cibao como la celebración de la Región Enriquillo parecen indicar que la cultura dominicana comienza a pensarse desde una mirada más amplia y descentrada territorialmente.
(Tomado de 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe)













