Foto: Abel Rojas
Han transcurrido 70 años desde que emergió en la escena de Cuba un personaje cuya simpatía y criollismo son el reflejo de nuestra realidad, esa que conforma la identidad del cubano y lo distingue allá donde irrumpe su cultura.
Salazar, director artístico del evento, abordó desde la Casa Corazón Feliz en La Habana Vieja todo un paisaje culinario y de expresiones que revelan cuánta riqueza encierra el títere nacional.
Explicó que negarle la cubanía a Pelusín del Monte por su apariencia, de cabello rubio y ojos claros, es desconocer el patrimonio de la infancia cubana desde 1956 hasta 2026.
La jornada inaugural del encuentro estuvo marcada por la enseñanza y el compromiso con el crecimiento y desarrollo sano de los pequeños.
En ese sentido, la cantautora Lidis Lamorú presentó la ponencia La música infantil como elemento distintivo en el desarrollo de las infancias.
Una intervención que culminó con musicalidad, danza y la simpatía propia de los que constituyen la esperanza del mundo.
También con la noticia de que varios cultivadores de la música cubana para niños, como Teresita Fernández, Liuba María Hevia, Kiki Corona, Rita del Prado, Rosa Campos y Lidis Lamorú, sean considerados referentes en cuanto al desarrollo de las infancias.
Otras iniciativas presentes en esta primera jornada fueron la entrega a la Casa Corazón Feliz de una guitarra perteneciente a Rita del Prado, así como un momento para aproximarse a la vida y obra de Rosa Campos.
Bajo la dirección musical de Rodrigo García Ameneiro y la dirección artística de Rubén Darío Salazar y Zenén Calero, el encuentro concluirá el 31 de mayo próximo con la promesa de ofrecer un despliegue de alianzas creativas y estrenos de alto valor artístico.
Corazón Feliz se erige como plataforma donde convergen la cultura de paz y la formación plena.
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