En las circunstancias actuales, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia empiezan a lanzar ataques sistemáticos contra las instalaciones de las empresas militares e industriales de Ucrania en Kiev, anunció este lunes la cartera diplomática.
El texto añade que entre esos sitios se incluyen los lugares específicos de diseño, producción, programación y preparación para el uso de drones utilizados por el régimen de Kiev con la asistencia de especialistas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, responsables del suministro de componentes, la provisión de datos de inteligencia y la selección de objetivos.
El ente diplomático señaló que también serán atacados «los centros de toma de decisiones y los puestos de mando».
Dado que los objetos mencionados están dispersos por Kiev, la Cancillería rusa advirtió «a los extranjeros, incluidos el personal de las misiones diplomáticas y de las organizaciones internacionales, de la necesidad de abandonar la ciudad lo antes posible, y a los residentes de la capital ucraniana, de no acercarse a las instalaciones de infraestructura militar y administrativa».
En lo referente al ataque de Kiev contra el colegio en Starobelsk, el Ministerio de Asuntos Exteriores recordó que «es una nueva y flagrante prueba del carácter nazi y terrorista del régimen de Kiev, que ataca deliberadamente a civiles», incluidos niños.
«La camarilla de Zelenski y sus patrocinadores occidentales, que suministran a las Fuerzas Armadas de Ucrania los medios para cometer crímenes contra nuestro pueblo, demostraron al mundo entero su flagrante desprecio por las normas del derecho internacional humanitario”, enfatizó el ministerio.
Además, agregó que ello constituye una clara violación de los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales, que regulan la protección de la población civil durante los conflictos, así como de la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 y de otros relevantes acuerdos internacionales.
La noche del 21 al 22 de mayo, las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron con drones el edificio académico y la residencia estudiantil del colegio de Starobelsk, sucursal de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk, que albergaba a 86 menores.
El pasado domingo, más de 50 periodistas extranjeros acudieron al lugar de la tragedia que se cobró la vida de 21 personas y dejó 44 heridos, según los últimos datos oficiales.
Al mismo tiempo, la cadena de televisión británica BBC se negó a enviar a sus empleados a Starobelsk, mientras la estadounidense CNN alegó que sus periodistas están de vacaciones.
Las autoridades de Lugansk declararon los días 24 y 25 de mayo jornadas de luto oficial en memoria de las víctimas del ataque.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, al comentar la situación, afirmó que el ataque no fue accidental y lo calificó de «terrorista», subrayando que en las inmediaciones de la residencia atacada no había instalaciones militares ni infraestructuras de los servicios especiales.
lam/fa













