En una declaración divulgada por el líder del PT en la Cámara baja, Pedro Uczai, el grupo parlamentario denunció una articulación de esos sectores, bajo la conducción del senador Flávio Bolsonaro y el exdiputado Eduardo Bolsonaro, para estimular a Washington a clasificar a facciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas.
De acuerdo con el texto, mientras Brasil recientemente presentó a Estados Unidos una propuesta seria de cooperación internacional para el combate al crimen organizado, la extrema derecha ofrece sanciones, injerencia, presión económica y sometimiento del gigante sudamericano a intereses extranjeros.
La bancada manifestó que el Primeiro Comando da Capital, el Comando Vermelho y todas las organizaciones criminales deben ser combatidas con firmeza, y por eso el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha impulsado proyectos dirigidos a enfrentarlas.
“Durante ese debate, el intento de tratar a las facciones criminales como terrorismo fue discutido y derrotado por el Parlamento brasileño. Flávio y Eduardo Bolsonaro intentan ahora buscar en Washington lo que perdieron en el Congreso Nacional”, advirtió el grupo.
Los miembros del PT en la Cámara advirtieron que clasificar a esas organizaciones como terroristas por Estados Unidos puede producir consecuencias financieras desastrosas y ampliar los perjuicios a la economía brasileña.
Alertaron que acusaciones de lavado de dinero o financiamiento a facciones criminales podrían provocar sanciones, fuga de inversiones y restricciones financieras para Brasil, además de afectar a millones de personas en zonas dominadas por el crimen organizado, mediante trabas al crédito, servicios bancarios y circulación cotidiana.
Consideraron además que esa clasificación puede abrir espacio para pretensiones de actuación extraterritorial, medidas coercitivas e incluso acciones armadas contra Brasil, “como propuso Flávio Bolsonaro al pedir el bombardeo de embarcaciones brasileñas en la Bahía de Guanabara”.
La familia Bolsonaro presta otro flaco servicio a Brasil. Después de reivindicar sanciones, aranceles y presiones extranjeras contra la economía brasileña, y de ofrecer nuestras riquezas, como los minerales críticos, Flávio y Eduardo avanzan ahora sobre la seguridad pública nacional, sostuvieron.
Según la bancada del PT, “la misma familia que acumula relaciones con el crimen organizado en Brasil intenta posar como defensora de la seguridad mientras conspira contra el pueblo brasileño”.
“Brasil necesita combatir el crimen organizado con un Estado fuerte, soberanía y ley brasileña. Brasil no es una colonia. ¡Brasil es de los brasileños!”, concluyó el grupo parlamentario.
rc/mar













