Desde ese llamado de la COB, no cesan las marchas y cierres de puntos neurálgicos en rutas del occidente, valles y algunas zonas del oriente, según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), que cifra este lunes ese indicador por encima de las nueve decenas.
Convergen en estas medidas de presión los participantes en la Marcha por la Vida procedentes de Oruro, afines al expresidente Evo Morales; integrantes de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto; mineros, campesinos Ponchos Rojos; trabajadores fabriles, maestros, gremiales y transportistas.
El panorama de varias regiones es crítico tras el cierre de las vías durante un mes, lo cual impide el acceso a combustibles, oxígeno para hospitales, alimentos, insumos médicos y medicamentos.
De acuerdo con el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), seis departamentos presentan cortes de vía, y Cochabamba pasó a ser ahora el epicentro de los bloqueos, por delante del territorio paceño, que durante semanas registró la mayor cantidad de carreteras obstruidas.
Según esa fuente, el departamento cochabambino registraba esta mañana 32 puntos de bloqueo, seguida de La Paz (19); Potosí (16), Oruro (11); Chuquisaca (nueve) y Santa Cruz (tres).
Este domingo, tras reuniones ampliadas de emergencia, la COB y la Central Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb) decidieron mantener las medidas de fuerza hasta que el mandatario Paz renuncie.
Las dos organizaciones sociales anunciaron que, por ahora, no asistirán al diálogo pacificador convocado por la Vicepresidencia del Estado, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo, y persistieron en el reclamo de que paz “dé un paso al costado”.
Sin embargo, diversos sectores permanecen expectantes este lunes ante el anuncio por la COB de que abrirá corredores humanitarios, sin renunciar a los bloqueos en protesta contra el Gobierno, para facilitar el tráfico de insumos básicos.
El exdirigente cobista Jaime Solares sostuvo este domingo que se garantizará el paso de medicamentos, alimentos e insumos destinados a hospitales, así como el tránsito de ambulancias, enfermos y personas en situación de emergencia.
Ratificó, asimismo, que estas medidas humanitarias no implican una flexibilización del conflicto, pues las organizaciones movilizadas mantienen la decisión de continuar la lucha “hasta las últimas consecuencias”.
Por su parte, en un comunicado, frente a esta realidad, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo exhortaron a los sectores movilizados, principalmente la COB y los campesinos, a reconsiderar su decisión de no ir al diálogo.
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