Estos poemas son más que un conjunto de versos, “es un puente de afectos, de luchas compartidas y de raíces que se entrelazan entre el desierto saharaui y la cuna latinoamericana”, resalta Fatma Galia Mohamed Salem, presidenta de la Liga de Periodistas y Escritores Saharauis en Europa, en el prólogo.
Y agrega: “Este libro, tejido entre la hamaca y la jaima, es un testimonio de amor y de lucha. Una voz que cruza océanos para decirnos que la solidaridad es también una forma de poesía, y que los pueblos libres siempre se encuentran, aunque los separen mares y desiertos”.
Una jaima (o haima) es la tradicional tienda de campaña utilizada como vivienda por los pueblos nómadas del desierto en el norte de África y la península arábiga. Las jaimas se caracterizan principalmente por su estructura y diseño, tradicionalmente hechas con telas pesadas y oscuras tejidas con pelo de camello, cabra, esparto o palmito.
Comprometida con esta causa, Dayana López cuenta que se inspiró para realizar este libro a partir de sus experiencias de compartir la dura vida en el desierto del pueblo saharaui durante la IV Marcha de la Plataforma Internacional de Mujeres por el Sáhara Occidental el pasado año, campaña solidaria acometida desde España a los campos de refugiados.
“Cada palabra, cada frase fue construida a partir de los saberes, las rutas y los asombros por los que me lleve este pueblo, caminando junto a ellas y ellos, las calles, las veredas, las trochas que conducen a su independencia”, destaca al explicar su obra.
A manera de introducción, el embajador Mohamed Salem Abdelfatah resume las causas que obligaron al pueblo del Sahara Occidental desde hace 50 años a luchar por la independencia de su tierra, primero contra el coloniaje español (1973) y posteriormente contra el dominio marroquí (a partir de 1975).
Ha sido una cruenta y dura batalla –asevera el diplomático-, aunque han sido “cincuenta años creando belleza en medio de la adversidad, construyendo escuelas, hospitales, cuidando la vida. Cincuenta años forjando sueños, tejiendo música, danza y poesía. Cincuenta años de hermandad y solidaridad con países y pueblos hermanos de todos los continentes”.
Ante los elevados costos de editar y publicar un libro hoy en día, esta sencilla obra cargada de sentimientos solidarios tiene el valor agregado de haber sido producida de manera autogestionada. Dayana López también se pinchó las yemas de sus dedos tejiendo las hojas de cada uno de los 50 ejemplares de la primera tirada.
El primer verso del poema “Cuando sea grande” que la autora dedica también a las heroínas de Cuba y Venezuela, Dayana siente:
“Mientras desperdicio
Gotas de agua, de luz
Hay una mujer
Que, en su desierto,
Riega las plantas
A fuerza de llanto.
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