Mientras decenas de trabajadores dormían en el lugar, en la madrugada del 24 de mayo, la estructura se desplomó de súbito, y numerosas personas quedaron atrapadas bajo toneladas de concreto y acero.
Equipos de rescate integrados por bomberos, militares y voluntarios de la provincia de Pampanga han trabajado de manera ininterrumpida en condiciones difíciles, con maquinaria pesada y perros rastreadores para localizar sobrevivientes.
Las operaciones de búsqueda, que este lunes cumplen ocho días, continúan enfocadas en encontrar al menos a ocho personas aún desaparecidas.
Autoridades filipinas abrieron una investigación para determinar las causas del derrumbe, en tanto, familiares de las víctimas aguardan noticias en las inmediaciones del lugar.
El desastre ha generado preocupación sobre las condiciones de seguridad en las obras de construcción en la región, donde la demanda de infraestructura ha crecido con rapidez en los últimos años.
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