El diputado de la LFI, Arnaud Le Gall, reprochó al ministro de Asuntos Exteriores Jean-Nöel Barrot el hecho de la inercia de Francia después que el “el ejército israelí cruzó el río Litani, para llevar a cabo la invasión más profunda en más de 25 años».
Israel libra desde el otoño de 2024 una guerra contra Líbano, con total desprecio al derecho internacional y a los compromisos del alto el fuego, comentó Le Gall.
El combate contra el movimiento Hezbolá no es más que un pretexto de Israel, denunció el legislador, lo cual provocó la ira de Barrot, quien afirmó que con ello se “escupía el rostro de los militares franceses”.
Ante esa reacción del titular de Exteriores, la bancada de la LFI abandonó en pleno el debate parlamentario, mientras el jefe de la diplomacia gala afirmaba que era necesario exigir el desarme de Hezbolá y la retirada de las fuerzas israelíes.
Comentaristas citados por la televisión francesa estimaron que el pedido de Tel Aviv, mientras mantiene intensos bombardeos contra Líbano, incluida su capital Beirut, de desarmar a Hizbolá es totalmente irreal.
El referido movimiento constituye uno de los pilares de la defensa del territorio libanés, mientras las fuerzas israelíes prohíben el regreso al sur libanés a los pobladores de esa región, denunciaron medios de prensa capitalinos.
Con anterioridad, Barrot demandó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar las más recientes agresiones de Israel contra El Líbano.
Tras anunciar el ejército israelí que ocupó la fortaleza medieval de Beaufort, en el sur libanés, el titular galo del Exterior recordó que las acciones de Tel Aviv contra ese país levantino violaban las leyes internacionales.
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