“Bolivia necesita diálogo, sí, pero también necesita salud, trabajo, circulación, abastecimiento, seguridad y tranquilidad”, afirmó Justiniano tras jurar el cargo ante el presidente, Rodrigo Paz, cuya renuncia es exigida desde hace 34 días en marchas y bloqueos por diversos sectores sociales.
El flamante titular reemplazó a Marcelo Salinas, cuya dimisión al frente de una de las carteras más sensibles del Ejecutivo ocurrió la víspera.
Hasta este miércoles, Justiniano se desempeñó como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, responsabilidad en la cual tuvo como más relevante resultado la captura en Santa Cruz del capo narcotraficante más buscado de Sudamérica, Sebastián Marset, además de encabezar operativos contra este flagelo junto a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.
Igualmente, los medios gubernamentales destacan como un logro personal y del Gobierno las gestiones de Justiniano en Estados Unidos, lo cual abrió las puertas al retorno permanente a Bolivia de la Agencia Antinarcóticos de ese país (DEA por sus siglas en inglés).
Reconoció el titular en sus palabras el impacto negativo sobre la población de los más de 100 puntos de bloqueo en seis de los nueve departamentos bolivianos, e insistió en que la prioridad inmediata será recuperar la normalidad en el país.
Añadió que los bloqueos no solo afectan el abastecimiento y la actividad económica, sino que también generan riesgos para la seguridad nacional.
“Cuando se bloquean rutas estratégicas, cuando se impide el abastecimiento y cuando se debilita la autoridad pública -subrayó Justiniano-, (…) también se abren espacios para el narcotráfico, el financiamiento criminal y organizaciones transnacionales que buscan aprovechar cualquier vacío de autoridad”.
En el discurso, consideró que su experiencia en la lucha contra el narcotráfico fortaleció su convicción de que el país necesita coordinación institucional, firmeza y respeto a la Constitución para enfrentar los desafíos actuales.
Recalcó que “el diálogo debe estar siempre abierto, pero quienes se niegan a dialogar no pueden paralizar el país, afectar el abastecimiento o poner en riesgo la salud, el trabajo y la seguridad de las familias”, concluyó.
A fuentes de la Casa Grande del Pueblo (sede gubernamental) atribuyó la víspera el conductor del programa nocturno televisivo Detrás de la Verdad, Junior Arias, la versión de que Salinas se negó a sacar a la calle a los militares en un presunto estado de excepción, por lo cual fue destituido y Justiniano fue nombrado en su lugar.
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