Así lo dio a conocer, Charles Bernimolin, jefe de la Oficina de ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), en África Occidental y Central, en un comunicado en el que la Oficina presentó un Informe General sobre las Necesidades y la Respuesta Humanitaria de 2026 para el Sahel.
El informe presenta un análisis exhaustivo de la crisis en Burkina Faso, Chad, Malí y Níger, así como en el extremo norte de Camerún y el noreste de Nigeria, donde la Ocha alertó que la violencia se está extendiendo más allá de sus fronteras tradicionales y se propaga rápidamente hacia la costa de África Occidental.
Los datos señalan asimismo que la situación está afectando las economías locales y desplazando a las poblaciones vulnerables.
También agrega el informe que la actuación de los grupos armados, extendidos ya por todo el Sahel central y la cuenca del lago Chad, desarraigan comunidades, afectan escuelas y centros de salud, y dejan zonas enteras sin ningún tipo de gobierno ni protección.
A ello se suman –señala- los desastres climáticos de grandes contrastes como inundaciones y sequías prolongadas, que provocan la destrucción de los cultivos y la ganadería y generan hambruna en medio de una disminución de la financiación humanitaria, lo que requiere una mayor voluntad política para hacer frente a la magnitud de la crisis.
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