Por Antonio Rondón
Darmanin se vio obligado a pedir disculpas, después de una intervención en el canal de noticias BFMTV, por los fallos de la justicia al afrontar el caso de la joven de 15 años, al parecer, secuestrada por una persona señalada como un acosador.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se pronunció por definir responsables a todos los niveles si se constata que hubo fallas visibles en el proceso de investigación y en la protección de menores, uno de los pilares de la justicia gala.
Al tener en cuenta la dimensión mediática alcanzada por este caso de asesinato, Darmanin prometió proponer sanciones serias contra magistrados si la pesquisa en curso demuestra la existencia de errores de procedimientos.
Datos oficiales aportados por el diario Le Figaro señalan que cada año se imponen como promedio entre 15 y 20 sanciones disciplinarias a magistrados, que van desde una amonestación hasta la destitución. Anualmente se registran entre una y dos destituciones.
¿Un malhechor suelto por negligencia?
Las denuncias de políticos, medios de prensa y familiares de la víctima o de vecinos de la familia afectada están relacionadas con el tratamiento dado por la justicia de la localidad de Fleurance, en el sur francés, a Jérôme Barella.
Para las autoridades judiciales, Barrella es considerado el principal sospechoso del secuestro de Lyhanna, pero las fallas en el tratamiento erróneo de su expediente pusieron patas arriba la justicia gala, de acuerdo con los medios locales.
El ahora sospechoso de 41 años ya había sido objeto de al menos tres denuncias previas, además de figurar en varias ocasiones en la base de datos interna consultada por todos los magistrados franceses.
Antes de ser acusado en agosto de 2025 de la presunta violación de una menor de edad, las autoridades judiciales ya disponían de antecedentes y registros relacionados con su comportamiento.
De acuerdo con el reporte, pese a esos antecedentes, Barrella nunca fue puesto bajo custodia policial en las etapas previas de las investigaciones, destaca Le Figaro.
Hacer honor a un pilar de la justicia gala
En su momento, el propio Darmanin había fijado a la protección de los menores, como uno de los tres principales pilares de la justicia francesa, de ahí que el caso tuviera una mayor repercusión entre representes de fuerzas políticas galas.
La disposición del ministro de Justicia nada más comenzar a ejercer su puesto fue situar a la protección de menores como segunda prioridad nacional, solo superada por la lucha contra el narcotráfico y por encima de la violencia contra las personas.
Como parte de esa estrategia, el ministerio de Justicia dispuso en su momento la necesidad de mantener una movilización permanente frente a los delitos contra menores.
De hecho, el titular de Justicia solicitó contar con una vigilancia especial y un tratamiento prioritario de la justicia de las agresiones físicas o sexuales contra niños.
Además, en el caso también pareció pasarse por alto el pedido explícito de Darmanin para jueces y fiscales de velar más que nunca por la rapidez y la eficacia de las respuestas penales ofrecidas a las víctimas.
Los hechos
De acuerdo con reconstrucciones realizadas a partir de declaraciones de testigos y datos policiales para BFMTV, la joven Lyhanna desapareció el 29 de mayo, cuando se dirigía a realizar actividades cotidianas en el departamento de Gers.
Tras la denuncia de su desaparición, se desplegó un amplio operativo de búsqueda que movilizó a gendarmes, unidades caninas y equipos especializados. Las investigaciones permitieron identificar a Barrella como principal sospechoso.
El hombre de 41 años habría interceptado a la adolescente antes de causarle la muerte y ocultar posteriormente el cuerpo para dificultar su localización.
Ahora la justicia francesa, como un mandato expreso de Macron, debe asumir un proceso de mea culpa, cuando el caso de Lyhanna cae cada vez más en el círculo de discusión de la campaña electoral para las presidenciales de 2027.
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