“Cada semana surge una nueva sanción, una nueva restricción, una nueva forma de castigar al pueblo cubano y de limitar el derecho de los estadounidenses a viajar a la isla y reunirse con quien queramos”, dijo la cofundadora de la organización pacifista CodePink (Código Rosa).
Los estadounidenses solo pueden viajar a Cuba bajo categorías aprobadas por el Gobierno de Estados Unidos, explicó Benjamin en un artículo que circula este sábado.
Si bien es cierto que existen numerosas categorías disponibles —desde visitar a familiares hasta llevar donaciones al pueblo cubano—, si uno quiere ir a tumbarse en las playas de arena blanca de Varadero, eso está prohibido, añadió.
Nuestro propio gobierno dicta a los estadounidenses dónde pueden y dónde no pueden alojarse durante su visita a Cuba. La ridícula «Lista de Alojamientos Prohibidos en Cuba» del Departamento de Estado incluye más de 400 hoteles que, según Estados Unidos, tienen algún tipo de vínculo con el Gobierno cubano y, por tanto, están vetados, recordó.
Si uno quisiera alojarse en el emblemático Hotel Nacional de La Habana —un lugar que ha atraído a turistas de todo el mundo durante décadas—, teóricamente podría enfrentarse a multas superiores a los 91 mil dólares por infringir las sanciones estadounidenses, ilustró Benjamin.
Esta semana se anunciaron nuevas sanciones contra organizaciones en Cuba, incluido el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), que ayuda a organizar viajes para grupos de todo el mundo, facilitando el acceso a hospitales, escuelas, granjas orgánicas e instituciones cubanas, apuntó.
También fue sancionada Amistur Cuba, la agencia de viajes que gestiona el transporte y la logística para muchos visitantes internacionales, agregó la también periodista y escritora.
“Con estas nuevas restricciones, Washington dicta a los estadounidenses no solo dónde pueden alojarse, sino —cada vez más— con quién pueden y no pueden reunirse durante su visita a Cuba”, denunció Benjamin.
Alertó que “estas sanciones forman parte de una campaña mucho más amplia y cruel destinada a asfixiar cada vez más la economía cubana” en su intento por “lograr la caída del gobierno”.
Expresó que, en cuanto a Cuba, la política de Washington es “vengativa, hipócrita y cruel. Perjudica a las familias cubanas, pero también socava los vínculos entre las personas y nos priva —a los ciudadanos estadounidenses— de nuestra libertad fundamental de viajar”.
Es hora de poner fin a esta política fallida, exigió Benjamin al demandar “dejen tranquila a Cuba. Y permitan que los estadounidenses decidamos por nosotros mismos adónde viajar, en qué hotel alojarnos y con quién hablar”.
jcm/dfm













